Maria AUSILIATRICE

Maria AUSILIATRICE

venerdì 28 aprile 2017

SP NOVENA A MARÍA AUXILIADORA 2017

Novena a María Auxiliadora 2017

Nos preparamos a la
Fiesta de María Auxiliadora

Interiorizando la experiencia mariana de

Madre Laura Meozzi, Sor María Romero y Sor Nancy Pereira

Presentación


La propuesta para la novena de preparación a la fiesta de María Auxiliadora 2017 está sacada de la riqueza del Seminario Mariano que se tuvo en Roma del 23 al 28 de setiembre de 2013 con el tema: Filialidad. Categoría que interpela la identidad mariana de la FMA.

El Seminario mariano se inició con la escucha de la experiencia de testimonios de filialidad mariana. En aquella ocasión se presentaron tres FMA que han cultivado una especial relación con María; han intuido, encarnado, realizado en su vida y en su obra educativa, en contextos y épocas diferentes, el ideal de educadoras moldeadas por María Auxiliadora: Madre Laura Meozzi, Sor María Romero y Sor Nancy Pereira.

Ponerse tras las huellas de testimonios de filialidad y orar a partir de su experiencia mariana puede iluminar y ser fuente de inspiración para vivir con gratitud nuestra identidad de Hijas de María Auxiliadora.

La novena está estructurada en 3 triduos. En cada triduo nos dejaremos guiar por la experiencia mariana de una de las tres figuras FMA. Para cada triduo viene propuesto:

  • Una cita bíblica y un aspecto mariano característico de las FMA presentada
  • La meditación de la vivencia mariana de la figura FMA y la invitación que brota desde dicha vivencia
  • Una práctica concreta
  • Una oración de confianza a María para toda la novena
  • Para quien desea conocer más la figura y lo vivido por las tres FMA: sobre Madre Laura Meozzi y Sor María Romero puede ser interesante la página sobre la santidad que aparece en el sitio del Instituto (presentación biográfica y otros subsidios); para sor Nancy Pereira va en anexo una breve presentación biográfica.

¡Santa novena y santa fiesta de María Auxiliadora!
http://www.fmaperu.org/sites/default/files/styles/medium/public/character/images/mLaura_portret_0.JPG?itok=OBFM0GvF
Primer triduo: Madre Laura Meozzi (1873-1951)

Descubrirse “hijas de María”                                              y compartir su maternidad
«Heme aquí, soy la sierva del Señor» (Lc 1,38)



La experiencia mariana de madre Laura Meozzi:

La filialidad se entrelaza en la alegría con la belleza de la maternidad



El vínculo de madre Laura Meozzi con la Virgen era vivido en la sencillez del cotidiano, sin ostentación o aspectos extraordinarios, pero incidía fuertemente en la vida de las hermanas, de las educandas y de las personas que frecuentaban las comunidades en las cuales ella vivió.

La devoción mariana, así como la vivía e infundía en las hermanas, implica la conciencia y el modo de ser y de actuar de la FMA: una persona abierta a Dios, al mundo, a los jóvenes, al contexto. Se trata de un modo de ser y de actuar marcado por la caridad educativa. En un coloquio con un salesiano, casi resumiendo su vida, madre Laura ha confesado: «Me esfuerzo por vigilar sobre mí de modo de poder merecer que la Santísima María Auxiliadora esté siempre cerca de mí, como deseaba nuestro Fundador. Esta vigilancia es diligente y continua y, al mismo tiempo, gozosa y suave [...] Yo no tengo otro deseo más que este: que María Auxiliadora esté siempre presente en medio de nosotras, pero no triste, sino serena y contenta de sus hijas».

Madre Laura está consciente de ser una hija cariñosa y que confía en María, y por esto María es su tiernísima Madre. Sabe que ser hija de María quiere decir imitar sus virtudes y tener un corazón de madre. Desde su sentirse profundamente “hija” de María Auxiliadora, brota su ser profundamente “Madre”. Lo afirma de modo muy concreto en una de las cartas a las hermanas donde expresa el deseo de festejar con ellas la Navidad: «Creo que sería algo que nos gustaría a todas, y especialmente a aquellas que por el tiempo no se han podido acercar a mí y confiar sus alegrías y sus penas al corazón de una madre, que ama cada hija y por tanto comprende perfectamente sus necesidades [...] Yo estaré con cada una de vosotras con el pensamiento y el corazón, y de modo particular con aquella que necesita más afecto de madre».

Ella era, verdaderamente, madre para todos. Su característica era la bondad materna. Hacer felices a los otros era su felicidad. El dolor de cada una era su dolor, profundamente sentido en su corazón sensibilísimo.



La actitud mariana de Madre Laura al darse totalmente a sí misma para el bien de los demás era percibida y apreciada en la misión educativa. Deseaba que también las alumnas crecieran en el amor a María. En primera persona se tomaba el cuidado de los niños con la misma ternura de la Virgen. Por esto, los testimonios podían afirmar con alegría: «Donde estaba la Madre, había amor en abundancia».

Concluimos con el mensaje de madre Laura Meozzi que delinea su fisonomía mariana y debería delinear la fisonomía de toda educadora: «Es necesario honrar a María, amarla como jamás la hemos amado, es necesario poner fuego en nuestro corazón para encender también el de los demás, trabajar con celo y ardor por la salvación de las almas. Si las almas no las tenemos en el corazón y no trabajamos por su salvación, no seremos jamás Hijas de María Auxiliadora. ¡Ánimo, pues! [...] Cada una haga lo posible por salvar almas, por hacerse buena, por amar a María».

Con Madre Laura Meozzi estamos invitadas…

… a renovar nuestra filialidad mariana y compartir la maternidad espiritual de María. María de Nazaret, elegida para ser madre de Dios y del Redentor, es la hija predilecta del Padre y el templo del Espíritu Santo (LG 53-54). La respuesta de María al anuncio del ángel: «He aquí la sierva del Señor» (Lc 1,38), demuestra su actitud filial y la aceptación de su maternidad que se cumplirá plenamente bajo la Cruz: «Mujer he aquí a tu hijo». Con María de Nazaret y tras las huellas de madre Laura Meozzi, todas nosotras estamos llamadas a descubrirnos “hijas” de María y a entrar en una maternidad de gracia, en una rica fecundidad espiritual y, así, colaborar con Dios en su proyecto de salvación.


Práctica concreta:
«Nosotras sentimos a María presente en nuestra vida y nos confiamos totalmente a Ella» (Const. FMA, art. 4).
  • Reconsidero mi relación con María: ¿Me siento su hija? ¿Cómo vivo el don-tarea de compartir la maternidad espiritual de María en la misión educativa?
  • Agradezco a María porque me acompaña con su afecto materno y misericordioso.


Oración
«Dios te salve María, gracias por tu ayuda y socorro. Yo confío en Ti, oh Madre mía, y siempre confiaré porque Tú eres la Madre mía y la Madre de Dios. Salva mi alma y dame, si así es la voluntad de Dios, la salud»

(Oración compuesta por la misma Madre Laura Meozzi)



http://blog.studenti.it/biscobreak/wp-content/uploads/2012/07/250px-Maria_Romero_Meneses2.jpgSegundo triduo: Sor María Romero (1902-1977)



Con María vivir la fantasía de la caridad

“María se levantó y se fue de prisa hacia la región montañosa, a una ciudad de Judea. Entrando a la casa de Zacarías saludó a Isabel” (Lc 1,39)




“Todo por medio de María, Madre de Jesús y Madre mía”:

La fantasía de la caridad


La Virgen es para Sor María Romero como un molde y un molde divino: ponerse en él es dejarse transformar, implica «recibir los lineamientos de Cristo verdadero Dios». Sabía abandonarse en la Madre como «el Dios Niño en su seno materno», vivir y caminar con María y en María, motivada por una idea concreta: transformarse en Ella. Del amor filial a María, brotaba aquella «fantasía de la caridad» que caracterizó la vida de Sor María Romero. La relación con la «Mamacita María» – como la llamaba afectuosamente – la sostiene para seguir adelante, con atenta atención y ardiente caridad, colaborando en difundir el Reino de Dios, ocupándose de los más pobres, como hizo María poniéndose en camino para visitar a su prima Isabel.

Sor María supo traducir el amor educativo, especialmente hacia los jóvenes y las jóvenes, en una obra que, surgida de su fe granítica en el Señor y en la asistencia de su Reina, fue marcada por la creatividad y por muchas dificultades. El mismo Juan Pablo II, en la homilía de la beatificación en 2002, recordó el movimiento de la obra misionera de Sor María Romero: el amor apasionado por Dios y la confianza en el auxilio de la Virgen. Resultado: una mujer ejemplar, apostólica, madre de los pobres que, sin excluir a ninguno, hizo de los más necesitados sus predilectos.

Escribe en una súplica al Señor aquello que ella quería hacer ininterrumpidamente: «Enjugar las lágrimas que encuentre. Endulzar todas las amarguras y sinsabores. Suavizar todas las asperezas. Echar un poco de bálsamo en todas las heridas […]. Sonreír a todos los tristes y angustiados. Dar la serenidad a todos los corazones distanciados [...]. Dar siquiera un pedazo de pan a todos los hambrientos. Un vaso de agua a todos los sedientos. Un retazo de lienzo a todos los desnudos. Un albergue en mi alma siquiera, a todos los peregrinos. Haz, Dios mío, que pueda dar un rayo de luz a todos los que andan en tinieblas. Encaminar hacia el bien a todos los que andan extraviados. Dar la mano a todos los que están a punto de caer y levantar con delicadeza a todos los caídos…». 




En su intenso apostolado una certeza la acompañaba: «La Virgen se encarga de todo». Su vida, durante todos los años de generosa dedicación a los otros, se desarrolló entre la oración, la alegría solidaria y la relación con María auxilio en los tiempos difíciles, modelo para llegar a la santidad deseada. Después de haber hablado de las gracias recibidas de María al concebir y actuar las obras sociales, Sor María Romero cierra su relación escribiendo: «Por eso es imposible dejar de decir y repetir nuevamente emocionadas al fin de nuestra relación con nuestro Padre y Fundador: “¡Ah, cuán buena es María Auxiliadora!... ¡Todo lo ha hecho Ella!”».

Con Sor María Romero estamos invitadas…

… a mirar a María de Nazaret en el misterio de la Visitación para hacerse como Ella, mujer de caridad, misionera y maestra de solidaridad para todos, poniéndose en camino con gran amor y valentía. En el episodio de la Visitación María es la primera misionera de Cristo, portadora de paz, de alegría y esperanza. La Visitación constituye el primer destello de la alegría mesiánica llevado por Jesús en su Madre María. Aquella misma alegría que será llevada por el Evangelio predicado y testimoniado por tantos otros misioneros y misioneras en el nombre de Jesús y bajo el ejemplo de María. ¡Así lo testimonió Sor María Romero!



Práctica concreta:
«En la Virgen Inmaculada Auxiliadora contemplaremos la plenitud de la donación a Dios y al prójimo» (Const. FMA, art. 44).
  • En el momento del Magníficat agradezco a Dios por todo lo que Él ha hecho en la vida de nuestros Fundadores, en la vida de Sor María Romero y de tantas FMA que nos han precedido, y por todo lo que continúa cumpliendo en nuestra vida.
  • Renuevo mi deseo de vivir, con María, la fantasía de la caridad educativa, testimoniando el amor preventivo de Dios.


Oración
«Pon tu mano, Madre mía, ponla antes que la mía»
(Oración de Sor María Romero)



http://www.parrocchiadirovellasca.it/leggendo/images_inprimopiano/mondo_pereira.jpgTercer triduo: Sor Nancy Pereira (1923-2010)



Con María, redescubrir la dignidad de la familia


«Estaba la madre de Jesús… Se les terminó el vino…
¡Haced lo que Él os diga!»  (Jn 2,1)




Auxilio de las familias con el Auxilio de María Auxiliadora


«Mi vocación es servir a los pobres». El lema de Sor Nancy expresa claramente el objetivo por el cual abrazó la vida religiosa salesiana: aquel de elevar a sus compatriotas a la dignidad de los hijos de Dios, especialmente a los más pobres, a las mujeres, a las familias. En esta misión de acercarse a los pobres y a los necesitados, Sor Nancy siempre buscó transmitir su profunda devoción y afecto a María, de un modo particular a las mujeres.

Como el Fundador Don Bosco, Sor Nancy iniciaba cualquier proyecto confiando en el auxilio de María: cuando dio inicio al Women’s Welfare Centre (Centro para el bienestar de la mujer), puso en el centro la estatua de la Virgen María, y después comenzó la lección para la confección de encaje. Cuando fue animadora de comunidad en Pallikonda, adquirió el terreno del Gobierno para construir algunas casas para la pobre gente. Allá puso una estatua de María Auxiliadora y confió a estas personas a su cuidado materno. Apenas fue construido el edifico del FIDES, puso una estatua de María con un escrito que invitaba a las personas a recurrir a la Virgen. Ha querido que el personal de FIDES se consagrara a la Virgen: «No basta, decía, que nosotros invoquemos a María como nuestra Madre en el momento de la dificultad, debemos amarla, ser humildes y vivir como Ella. Como el Sol da la luz al mundo, así María, nuestra Madre, da luz a nosotros que estamos en las tinieblas, mostrándonos y entregándonos a Jesús». Cuando las hermanas buscaban un nuevo pueblo para ampliar su presencia y su actividad apostólica, ella respondía siempre: «Si María quiere, iremos allá».

Como Hija de María Auxiliadora, Sor Nancy comprende cuál era su rol en todas estas actividades: ser las manos visibles de María para las miles de mujeres sufrientes y abandonadas, para los jóvenes, niños y hombres.

Pupila de sus ojos eran las familias y sobre todo las mujeres. Con la ayuda de María, Sor Nancy logró hacer resplandecer de luz el rostro de tantas mujeres, borrando de sus mentes la idea de poner fin a la propia vida en momentos de desesperación, colmando su corazón de esperanza viva y de gozoso entusiasmo. Sabía motivar para seguir la vida con valentía, afrontando los desafíos con gran confianza en la Virgen, que caminaba con ellas y las guiaba sobre el camino recto hacia el Señor.

Su vida siempre fue austera y orante, cultivando en sí y en los demás el espíritu de verdadera alegría que, como María, la hizo madre de los pobres. Por esto un hindú, que la admiraba y la había ayudado mucho en la obra para el desarrollo social, afirmó de ella: «Sor Nancy es una réplica de la Virgen».

Con Sor Nancy Pereira estamos invitadas…

… a mirar a María de Nazaret en las bodas de Caná en Galilea, en la casa de una joven pareja, encontramos la presencia atenta y misericordiosa de María: «Se les acabó el vino». María advierte con la sensibilidad de mujer y de Madre la falta del vino que habría avergonzado a los esposos y molestado a los comensales, se preocupa e intercede con el poder del amor para que Jesús intervenga. Con el ejemplo de Sor Nancy, estamos llamadas a aprender de María de Nazaret a ser madres vigilantes, misericordiosas y atentas, para advertir cuando llega a faltar el “vino del amor” en la fiesta de la vida. Todas estamos llamadas a orientar, con María, a Jesús, a quienesquiera el Señor nos confíe, sobre todo a los jóvenes, a los pobres, a las familias: «¡Haced lo que Él os diga!». Jesús es el único capaz de transformar el agua de nuestra vida en vino precioso. Solamente Él puede llenar siempre de nuevo las ánforas de nuestra vida con la fuente de su amor misericordioso. Sor Nancy, según la palabra de Jesús dirigida a los sirvientes de las Bodas de Caná: “Llenad las tinajas de vino”, llenó la vida de los pobres a través de la educación integral y del desarrollo económico.

 

Práctica concreta:
«Nos esforzamos por hacer nuestra su actitud de fe, de esperanza, de caridad, de perfecta unión con Cristo, y por abrirnos a la humildad gozosa del «Magníficat» para ser, como Ella, “auxiliadoras”, sobre todo entre las jóvenes» (Const. FMA, art. 4).
  • ¿Vivo conscientemente mi ser “auxiliadora” con la Auxiliadora?
  • En estos tres últimos días de la novena agradezco a Dios por mi familia, por la familia de mis hermanas, por la familia de nuestros jóvenes, por el espíritu de familia que nos comprometemos a vivir en comunidad.
  • Rezo por las familias que están en problemas y viven momentos de grandes sufrimientos.


Oración
«Gracias, María, Madre nuestra ¡Tú has hecho todo!».
(Oración de agradecimiento predilecta de Sor Nancy).



Acto de confianza a María
Novena María Auxiliadora 2017

Confiémonos con corazón filial a María nuestro auxilio
a fin que nos confirme en nuestra vocación y misión salesiana.

Guía: María, tú que en el anuncio del ángel
te has hecho disponible para convertirte en la Madre del Salvador
Todas: mira con corazón materno y misericordioso a la Iglesia,
al Papa Francisco, a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos
y a todos los miembros de la Familia Salesiana.
Que todos puedan descubrirse como tus hijos e hijas
y compartir tu maternidad, en una rica fecundidad espiritual.

Guía: María, tú que en el misterio de la Visitación
te has hecho anunciadora de salvación, la primera misionera de Cristo,
Todas: enséñanos a ser como tú, misioneras de paz, esperanza y alegría,
situándonos en las calles del mundo con gran amor y valentía
para vivir la fantasía de la caridad y hacer brotar la vida allá donde impera la muerte.
Haznos fieles a nuestra misión de ser portadoras de Cristo a los jóvenes
y signo de la presencia de Dios en el mundo.
Enséñanos a cantar con alegría y gratitud
nuestro Magníficat al Señor.

Guía: María, tú que en las Bodas de Caná
te has revelado como madre atenta y misericordiosa,
orientado a todos a Cristo tu Hijo,
Todas: ayúdanos a vivir en fidelidad nuestra vocación salesiana
para ser como tú, auxiliadoras entre las jóvenes, especialmente las más pobres.
Mira con bondad e intercede ante Dios por los jóvenes,
por las familias, por cuantos sufren y no se sienten amados.
No dejes que falte jamás el vino del amor en la vida de las familias,
en el Instituto, en la Iglesia, en el mundo.
Haznos sentir, todavía hoy, tu invitación: «Haced lo que Él os diga»,
para que todos podamos encontrar el camino que lleva a Jesús,
el único que puede transformar el agua de nuestra vida en vino bueno.
¡Amén!”





Anexo: indicaciones bibliográficas para la profundización


  1. Para la profundización de madre Laura Meozzi
Anna Światek, Madre Laura Meozzi testimone di filialità mariana, in M. Farina – R. Siboldi – M. T. Spiga (Edd.), Filialità. Percorsi di riflessione e di ricerca, Città del Vaticano, LEV, 2014, 59-80.

Breve perfil biográfico y otros subsidios y bibliografía, en el sitio del Instituto, enlace:




  1. Para la profundización de Sor María Romero
Mauricio Viquez Lizano, Suor María Romero, testimone di filialità mariana, in M. Farina – R. Siboldi – M. T. Spiga (Edd.), Filialità. Percorsi di riflessione e di ricerca, Città del Vaticano, LEV, 2014, 81-92.

Breve perfil biográfico y otros subsidios y bibliografía, en el sitio del Instituto, enlace:





  1. Para la profundización de Sor Nancy Pereira
Giusy Pedà, Il coraggio della dignità: Sr. Nancy Pererira, San Paolo, Milano, 2004.

Theresa Thomas, My vocation is to serve the poor. A biography of Sister Nancy Pereira FMA, Kristu Jyothi Publications, Bangalore, 2011.

Margaret Mathai, Suor Nancy Pererira (1923-2010). Aiuto dei Poveri con l’aiuto di María Ausiliatrice, in M. Farina – R. Siboldi – M. T. Spiga (Edd.), Filialità. Percorsi di riflessione e di ricerca, Città del Vaticano, LEV, 2014, 93-123.



















Breve perfil biográfico:
Sor Nancy Pereira, una mujer en las fronteras de la solidaridad

Sor Nancy Pereira nació en Pudukkuruchy, en el estado indiano del Kerala, el 14 de agosto de 1923, e hizo su primera profesión el 6 de enero de 1945.

Sor Nancy ha sido definida la «banquera de los pobres», y el Papa Wojtyła “empresaria de los pobres”. Ella “estaba plenamente convencida que su vocación era aquella de estar con los pobres y dedicarse a servirlos. Amaba a todos y buscaba ayudar a las personas a hacerse conscientes de sus derechos y deberes, para vivir la propia dignidad de hijos de Dios. Y hacía esto con alegría, implicando a tantas personas en sus proyectos de bien. Desprendida de sí misma, vivía pobre para enriquecer a los indigentes”.

En la lógica del proverbio «si das un pez al pobre comerá un día, si le enseñas a pescar comerá una vida», Sor Nancy entretejió, desde los años ’70, un programa de recuperación social y de emancipación cultural que, desde 1993, se llamó FIDES (Family Integral Development and Education Scheme). Se trata de un ente moral, destinado al desarrollo de las familias de los pueblos y de los suburbios de Bangalore y de la apertura del “Fondo de los pobres” modelado sobre el esquema de los microcréditos del Grameen Bank de Bangladesh. Este programa integrado de educación familiar ha favorecido el rescate de miles de familias y de pueblos enteros de la miseria y de la degradación ética y social.

Con su creativa solidaridad fundó también numerosos grupos para la promoción de la mujer SHG (Self Help Group) y elaboró varios programas de desarrollo: IGP (Incombe Generating Programme) para que los pobres pudieran vivir una existencia digna llegando a la autonomía económica y redescubriendo su dignidad.

El secreto de esta intensa vida apostólica es la oración. Decía Sor Nancy: «He aprendido a buscar la solución de los problemas orando». «El camino exacto que me ha indicado Dios en la oración». Aquí también se explica el rosario que tenía a mano.

Durante su vida, sor Nancy fue objeto de cinco reconocimientos internacionales por su servicio a los pobres.

Sor Nancy murió el 14 de julio de 2010 en su comunidad de (India), a los 86 años de edad.



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